EDUCACIÓN FINANCIERA SOSTENIBLE

Las personas y familias juegan un papel clave para combatir el cambio climático y la Educación Financiera es una herramienta poderosa para conseguir un equilibrio entre sostenibilidad económica y el cambio climático. Los efectos del calentamiento global cada vez son más visibles y empiezan a tener un espacio importante en la toma de decisiones de los Gobiernos, empresas, organizaciones y en la sociedad.

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo Invest 2016

Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de 2016: las zonas urbanas siguen expandiéndose en toda la región. La población urbana aumentó en más de 35 millones de personas entre 2010 y 2015, y se prevé que alcance un total de 567 millones en 2025. La urbanización es mayor en América del Sur, donde, según las estimaciones, 346 millones de personas (el 83% de la población) vivían en zonas urbanas en 2015. No obstante, la tasa de urbanización crece más rápido en el Caribe, donde la población que residía en zonas urbanas a principios del milenio representaba el 62%, en 2015 sumaba el 70%, y está previsto que llegue al 75% en 2025. En la mayoría de los casos, las concentraciones de población, así como los patrones de producción asociados con la urbanización exacerban la degradación ambiental.

En la actualidad, la región de América Latina y el Caribe tan solo produce el 5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero; no obstante, su contribución a las cifras mundiales está aumentando, a consecuencia sobre todo de las demandas impuestas por el sector industrial y el del transporte.


Fundación CRISFE y sus ejes de Educación, Emprendimiento y Desarrollo Territorial están comprometidos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con un trabajo diario impactamos positivamente en la vida de las personas mejorando la calidad de vida y la responsabilidad con el ambiente.

El Programa de Educación Financiera incide en los ODS:

1. Fin de la pobreza.

3. Salud y bienestar.

5. Igualdad de género.

10. Reducción de las desigualdades.

12. Producción y consumo responsable. 

A continuación algunas buenas prácticas de consumo responsable personal y familiar que van a reducir el impacto económico y ambiental:

¡UN ADECUADO MANEJO DE NUESTROS RECURSOS DEPENDE DE TODA LA FAMILIA!

Educación Financiera un eje transversal en todos los ciclos de vida de las personas.