¿Cuáles son los productos financieros básicos que debes conocer?

¿Sabías que solo el 54% de los ecuatorianos mayores de 18 años tienen una cuenta de ahorros y solo un 15% posee una tarjeta de crédito?

La educación financiera es clave para entender cómo funciona el dinero y todo lo que lo rodea. Pese a su importancia, no forma parte de los currículos académicos y muy pocas personas la dominan. Queremos darte las herramientas para que empieces tu formación en esta materia, por lo que hoy queremos contarte sobre los productos financieros. 

Cuando se habla de dinero, no solo es importante que este se destine para pagar los gastos de un hogar como son el arriendo, los alimentos, las pensiones escolares, etc. Una buena salud financiera implica que parte de los ingresos que recibe una familia sean destinados al consumo, ahorro y a la inversión. Entonces entran en el tablero de juego los productos financieros.  Estos sirven tanto a las personas como a las empresas y tienen una función: obtener rentabilidad por nuestro dinero. 

Para alcanzar esta rentabilidad están los productos financieros. Ellos serán el medio que te transportará por el camino que tú decidas para este viaje. Podemos decir que existen tres tipos principales de productos financieros. Estos son: de inversión, de ahorro y de financiación. Cada uno tiene sus riesgos que están atados a los beneficios que conllevan. Mientras el riesgo sea más grande, el beneficio será mayor. 

Ahora bien, una vez que hemos establecido qué son los productos financieros, vamos a explicar, en términos muy sencillos, de qué se trata cada uno. 

Productos financieros de ahorro: 

Los productos financieros de ahorro son los de menor riesgo. En ellos, tú inviertes tu dinero a cambio de una recompensa que es muy pequeña. Ejemplos concretos de este tipo de producto financiero son las cuentas remuneradas o de ahorro programado, los planes de pensiones y los depósitos a plazo fijo

Estos son una buena manera de iniciarse en el mundo de los productos financieros, pues el perder ese dinero que estás invirtiendo es muy difícil, siempre que tus ahorros los confíes a instituciones financieras legales, reguladas por la Superintendencia de Bancos o la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria. Es ahí donde está la clave de este tipo de productos. Si bien con un producto de ahorro será muy difícil que pierdas tu dinero, recibirás una remuneración muy pequeña por hacer uso de ellos. 

Productos financieros de financiación

Sabemos que el nombre de esta segunda familia de productos financieros puede sonar redundante. Al igual que los productos financieros de ahorro, los de rentabilidad tienen un riesgo bajo, pero sus beneficios crecen un poco.  En este rubro podemos colocar hipotecas, tarjetas de crédito o incluso créditos que son otorgados por entidades financieras. 

Este tipo de producto financiero te dará la posibilidad de tener a la mano un dinero ‘extra’. Con ellos, se te presta un dinero que no tienes, a cambio del pago de un interés. Si la institución financiera te otorga un crédito para que adquieras una casa o un vehículo, no solo tendrás que devolver el dinero que la institución te prestó, sino que tendrás que devolverlo y, además, pagarle los intereses por el préstamo que te hizo. 

Productos financieros de inversión

A diferencia de sus ‘primos’ este tipo de producto financiero tiene un riesgo medio que incluso puede llegar a ser alto. Gracias a ello su rentabilidad es mucho mejor. Es decir, este tipo de producto financiero te permitirá hacer que tu dinero rinda más, sin importar que la inversión que decidas hacer sea baja. 

En este apartado se puede incluir a los bonos, fondos de inversión o productos que se les asemejen. El riesgo mayor se debe a que su rentabilidad no está asegurada. Si, por ejemplo, tu inversión se ve afectada por una recesión o una crisis, puedes perder una parte importante e incluso el total de la inversión. Sabemos que esto puede sonar intimidante, pero debes saber que existen muchas formas en las que este riesgo puede reducirse. 

Del otro lado, si, por ejemplo, utilizaste fondos de inversión e invertiste en una empresa que empieza a vivir una época de bonanza, una porción de ese pastel te tocará a ti.  Es por ello que los productos financieros de inversión deben pensarse siempre con una estrategia a largo plazo. Eso sí, debes saber que a corto plazo pueden ser vistas como arriesgadas por su volatilidad. No permitas que esto te desanime.  

Piensa, por ejemplo, en las acciones. A corto plazo, pueden resultar extremadamente arriesgadas. Sin embargo, a largo plazo serán siempre tu mejor opción. Si te animas por apostar por este tipo de producto financiero no olvides hacerlo a un mayor tiempo

Hoy por hoy existen herramientas tecnológicas que pueden ayudarte a gestionar los distintos tipos de productos financieros que existen. Sin embargo, no hay como la educación financiera para entenderlos, saber sacarles provecho y evitar fraudes de personas que trabajan en la informalidad. Recuerda que no necesitas de elevadas cantidades de dinero para lograr invertirlo, pero sí debes conocer bien cuáles son los riesgos y las oportunidades que tendrás con esa inversión. Si no sabes por dónde empezar, en Crisfe podemos ayudarte. Trabajamos educando en finanzas personales y familiares a cientos de personas en el país y queremos que tú seas la próxima.