¿Quieres un mejor futuro? ¡Aprende entonces Educación Financiera!

Las personas manejan dinero a diario, hay transacciones en cada minuto del día y aún así las decisiones que se toman con respecto al dinero nacen como respuesta a una situación y no como parte de una planificación. De ahí que el ahorro y las inversiones no sean prácticas comunes. Una encuesta del Banco Central del Ecuador del 2019 reveló que 9 de cada 10 ecuatorianos nunca recibieron capacitación sobre educación financiera. También mostró que el 62,8% de adultos no ahorran su dinero, relata EL COMERCIO

La educación financiera comprende todos los conocimientos necesarios para tomar decisiones financieras educadas y conscientes que estén orientadas a generar prosperidad. Pero al hablar del manejo del dinero la mayoría de personas piensa únicamente en lo que gana y lo que gasta. 

Esta es solo la punta del iceberg y sí, es la base sobre la que se construye la realidad financiera de los hogares. Pero la toma de decisiones va mucho más allá de saber con cuánto dinero se puede contar a fin de mes. La educación financiera permite tomar decisiones orientadas a consumir de forma responsable para crear más dinero en la vida de cada persona y cada familia. 

En definitiva, se trata de todos los conocimientos que le permiten a una persona comprender cómo funcionan las cuentas de ahorros, cuentas corrientes, cómo usar tarjetas de crédito de forma responsable, cómo manejar créditos y cómo evitar deudas innecesarias. 

Independientemente de las herramientas que se utilicen para organizar las finanzas del hogar, la educación financiera tiene tres componentes principales. En conjunto crean un balance adecuado para manejar la economía del hogar.

 1. Presupuesto:

Conocer a detalle los ingresos y egresos familiares es el primer paso para evitar gastos innecesarios. También es clave para poder destinar fondos para inversión y ahorro para el futuro. 

Crear un presupuesto no necesita ser un proceso complicado. Puede ser tan simple para anotarlo en una libreta o más complejo para crear hojas de cálculo con más variables. Pero, en términos generales, la planificación financiera debe incluir los ingresos de todos los miembros del hogar, los gastos esenciales y no esenciales como: vivienda, alimentación, educación, salud, transporte, vestimenta, servicios, deudas, metas de ahorro e inversiones. 

El objetivo de un presupuesto es que las familias cuenten con la información básica sobre su realidad financiera para que las decisiones que tomen sean hechas desde la responsabilidad,  el interés de tener un mejor futuro y el control de gastos.

 2. Ahorro:

El ahorro es una de las mejores formas de dar más seguridad y tranquilidad a las familias, especialmente en momentos de crisis o incertidumbre. Un fondo de ahorro puede ser el soporte necesario ante una situación emergente como la pérdida de un trabajo o una calamidad doméstica. 

Para muchas personas los ahorros pueden ser un salvavidas cuando los gastos se incrementan. Pero si se vuelve una práctica frecuente es muy fácil drenar por completo estos fondos. Por ello se recomienda dividir el ahorro en dos categorías: ahorro para el futuro y ahorro para gastos. 

En el primer caso se separará una cantidad de dinero para la jubilación, para comprar una casa o para la educación de los hijos. En el segundo caso se destina un porcentaje de los ingresos para gastos que no sean frecuentes, pero que pueden aparecer, como por ejemplo el cambio de llantas de un vehículo, una emergencia médica, entre otros.

  3. Créditos:

El tercer componente de la educación financiera es el manejo de los créditos. Esto incluye tarjetas de crédito, préstamos y la calificación crediticia de cada persona. Incluso si una familia tiene un nivel de ahorro adecuado, puede necesitar créditos para lograr cubrir ciertas inversiones como la compra de una vivienda o fortalecer un negocio.

Los préstamos no tienen que ser algo malo, siempre y cuando se puedan manejar de forma responsable y saludable. Esto implica aprender sobre las tasas de interés, plazos de pago y las formas más estratégicas de utilizar los distintos productos. La educación financiera permite a las personas gestionar su crédito y conocer cuáles son sus límites de endeudamiento para no poner en riesgo el bienestar financiero de la familia. 

Cómo mejorar tu nivel de educación financiera

Aprender sobre crédito, ahorro y presupuesto es la base para crear un futuro financiero próspero y seguro para las familias. Pero también hay otras acciones que se pueden tomar para retomar el control de las finanzas personales. 

Lo primero es crear un plan de retiro o jubilación. Se debe tomar en cuenta la cantidad de dinero que se desea obtener y en cuántos años se quiere conseguir. También es importante diseñar un plan para salir de deudas, de esta forma se puede ahorrar una cantidad considerable de dinero en intereses. Finalmente, los fondos de emergencia son importantes para evitar endeudarse si surge alguna dificultad, sin dejar de lado los seguros que ante un siniestro son una protección al fondo de ahorro y al patrimonio.

Si no sabes por dónde empezar, contáctanos. En Crisfe somos expertos en educación financiera y nos encanta ayudar a las personas a mejorar su realidad financiera. Para lograrlo, les proveemos de herramientas necesarias para lograr que esa realidad en la que los ecuatorianos saben poco de educación financiera cambie.